Domina los fundamentos del camino

«Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal, la inteligencia.»

‭‭Job‬ ‭28:28‬ ‭RVR1960‬‬

«Dame entendimiento, y guardaré tu ley, Y la cumpliré de todo corazón.»

‭‭Salmos‬ ‭119:34‬ ‭RVR1960‬‬

Domina los fundamentos del camino

Cuando empiece la temporada, los movimientos fundamentales deberán fluir de   forma natural e instintiva. Un «paracorto» profesional de béisbol, estudia a cada jugador del equipo contrario. Conoce dónde normalmente envía la bola cada bateador. Se coloca en el campo, en el punto más cercano al cual anticipa que vendrá la pelota. Está atento a los detalles sutiles de la postura del bateador.

Observa las señales que envía el receptor al lanzador para saber el tipo de   lanzamiento que vendrá a continuación. El tipo de lanzamiento influye sobre  la manera en que se batea la pelota y la dirección que llevará. Ha estirado sus músculos fielmente antes del juego, para contar con plena flexibilidad. Ahora puede estirarse ese par de centímetros adicionales que pueden hacer la diferencia. Él sabe cómo lograr esa «doble matanza».

Hay cientos de otras variables que ese paracorto deberá tomar en consideración. Sin embargo, el primer paso para hacer esa «doble matanza» es atrapar la pelota. Ese es el «camino» del béisbol. En los deportes, quien domina los fundamentos del «camino», es considerado un héroe. En la religión, el que hace lo mismo es considerado un idiota o un fanático. Existe un «camino» de la vida. Ese camino se halla en la Palabra de Dios. Es necesario que Dios le enseñe ese camino. Involucra más que conocimiento. Es necesario que exista compromiso de su parte, para ejercitarse en los fundamentos del camino,   para guardarlo hasta el fin. Olvídese de lo que los demás pudieran decir;   Dios lo llamará un buen siervo fiel.

¿De dónde viene esa reserva interior, que impulsa a seguir el camino a la   cima de un monte, mientras que otros se quedan rezagados por el camino? Se   necesita más que solo conocimiento y el salmista ahora lo dice: «…y la cumpliré de todo corazón». En esta petición, David comunica su deseo de tener   tal entendimiento, que le permita obedecer la Palabra de Dios. El entendimiento es la fuente de motivación interior. Lo que David tiene en mente, no es una obediencia mecánica, sino aquella que se produce naturalmente en un corazón que ama a Dios.

La primera petición tenía que ver con la mente. Esta tiene que ver con la   voluntad. David primero dice que quiere llenar su mente con el conocimiento   de la verdad de Dios. Ahora necesita que Dios haga una obra en su interior, de modo que su voluntad se moldee en perfecta obediencia a la Palabra de Dios. David pide que Dios lo ilumine. Una persona iluminada   quiere obedecer la verdad de Dios. Una vez que genuinamente comprenda la Palabra de Dios, será posible alinear su propia voluntad con la verdad de   Dios.